Por un momento sus palabras me transportaron al pasado, a mi juventud, a mi primer amor, por el cual lloré incontables lágrimas.
Por un momento recordé las tiernas y dulces experiencias de la adolescencia, donde todo es a la vez, posible e imposible.
Por un momento me sentí fragil, de papel, llorando no por el pasado pero sintiéndome en el mismo, sí; por un momento pude transportarme al pasado y a pesar de que aún soy débil, también soy mas fuerte, ya no soy el niño enamorado de la chica más bonita del salón, estoy más solo que nunca, pero de pie, y con mas fuerza que nunca.