Las armas de la razón no es recomendable apuntarlas hacia nuestras emociones, sino hacia la realidad y al mundo de las ideas. Nuestras emociones podemos vivirlas en el mundo emocional solamente, que es además irracional. El mundo de nuestras emociones es donde podemos ser más idealistas, ilusos, locos y soñadores, podemos elegir nuestra realidad y fantasía, que ese modo de ver las cosas es la única manera posible de relacionar nuestra individualidad con la realidad, nuestra esencia como seres sintientes, nuestro yo único con la realidad, y eso es algo que incluso estamos en posición de elegir, solo así hay una oportunidad de ser felices.
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