Imaginemos que el molde del ser humano se terminó hace aproximadamente 200.000 años,
este molde es un producto de la evolución (esta es una analogía de nuestro mapa
genético). Este molde “se hizo” en función al ambiente y a la adaptación de los
seres vivos, es decir en una constante y perpetua interacción entre los seres
vivos forzados a cambiar y a adaptarse a las siempre impredecibles y difíciles
circunstancias de la tierra. Aunque estas difíciles condiciones propiciaron
cambios y avances espectaculares en los seres vivos y en el ser humano. Al fin
tenemos este molde imperfecto e inacabado, pero también muy funcional y con
muchas potencialidades adquiridas de sus millones de antecesores. Es decir que
no se puede considerar al ser humano sin considerar que es un paso más de la
vida hacia un futuro desconocido, un eslabón más en la cadena de la vida,
heredero sin embargo de un rico pasado evolutivo.
El ser humano entra en escena en esta interacción ancestral
entre la vida y el ambiente, son inseparables. Pero también hay que considerar
que como especie llevamos una fracción mínima de tiempo sobre la tierra en
relación al tiempo que existe la vida. Es como si de repente nos mostraran una
televisión encendida donde hay una película pausada, vemos un cuadro, una foto,
por ejemplo vemos en él un canguro, que podríamos saber sobre la película, ¿es
una película de animales?, ¿de terror, de acción?, en fin esa simple foto no
significaría nada, tendríamos que saber al menos la trama de la película o
haberla visto. Es así que ver la interacción del ser humano con su entorno
actual, sin considerar su pasado evolutivo y su mismo pasado desde que apareció
como especie tiene el mismo sentido que tratar de entender este único cuadro de
la película por sí mismo, tratar de analizar una de sus características como la
inteligencia fuera de contexto no tiene mucho sentido y esto es precisamente lo
que tratan de hacer por ejemplo los tests de inteligencia.
La inteligencia se puede considerarse medible solo en
relación al entorno (y como este puede potencialmente ser completamente variable
cualquier medición es en el fondo errónea). Es decir que un genio musical que
haya nacido en la edad de piedra no podría en ese entonces considerarse más
apto que un excelente cazador, ni más útil ni menos más “inteligente”. En
cambio el bárbaro cazador nos parecería viviendo en una ciudad moderna alguien
con desventajas y esto tiene que ver solamente con el contexto. Existen
predisposiciones genéticas, que son variabilidades a largo plazo que pueden
manifestarse en ciertos individuos y a veces de manera más frecuente, esto
debido a que el ambiente favorece dicha característica. Ciertos genes pueden
estar dormidos o simplemente no estar presentes en ciertos individuos de la
especie, esto como parte de la variabilidad genética, lo que llamamos genes ganadores
también tienen su opuesto análogo en los defectos genéticos, ambas simplemente
variaciones con diferentes tipos de consecuencia en relación siempre al
ambiente. Esta variabilidad genética entre individuos (que en el caso de la
inteligencia puede dejar de catalogarse como tal) podría ser una estrategia
adaptativa a largo plazo como especie. Es decir que ciertos talentos puedan ser
necesarios en algunas épocas y no en otras, pero los genes que generan estas
predisposiciones que no se usan se guardan “por si acaso”, aunque este por si
acaso es casi una certeza puesto que las condiciones ambientales siempre están
variando.
Adaptaciones inmediatas también parecen estar presentes en
los seres humanos, respuestas que se muestran en cada individuo de acuerdo al
ambiente donde nacen, estas adaptaciones pueden responder a genes que en
general pueden ser más comunes en toda la población, es como nuestra navaja
suiza genética, que nos da cierto margen de maniobra para poder adaptarnos. Además
de esto tenemos uno de los órganos más versátiles de toda la naturaleza, el cerebro,
que luego de un adecuado entrenamiento siempre en función al ambiente, puede
hacer que nos adaptemos a las más diversas e incluso extremas circunstancias,
una maravilla biológica capaz de aprender a cazar, aprender filosofía, a
pescar, pelear, huir, ser más agresivo, mas cooperativo etc, puesto que como
seres sociales no solo nos adaptamos al entorno natural sino también a nuestro
entorno social.
El cerebro entre sus muchas posibilidades, nos dio la
posibilidad de manejar mejor la información, la transmisión de conocimientos de
generación en generación, que es una de las ventajas más decisivas que tiene el
ser humano y que lo ha puesto en la cima de la batalla por la supervivencia. Otra
de las grandes ventajas que nos otorgó el cerebro junto con otras adaptaciones
es el lenguaje, que potenció más aún la capacidad de manejo de información del
ser humano y permitió tener información exógena como los libros y hoy en día
los medios de almacenamiento digital, lo que pone al alcance del ser humano el
conocimiento universal.
Esta trama de conocimientos que podríamos denominar cultura,
es lo que ha moldeado al cerebro más que la misma evolución biológica, pero
siempre en función al entorno, en este caso un entorno de conocimientos. Se repite la historia entre una serie de
interacciones entre el que aprende y su entorno de conocimientos. ¿Pero existe
realmente mucha diferencia entre los seres humanos?, la respuesta ya la han dado muchos genetistas
y es NO, no somos muy diferentes, somos todos de un molde muy parecido y aunque
con una gran variedad las diferencias a la luz de la educación y las oportunidades
prácticamente desaparecen. ¿Entonces que
mide realmente los tests de inteligencia?,
que justificación genética tiene la diferencia entre seres humanos cuando
realmente hay muy pocas excepciones al promedio humano que se dan prácticamente
en todos los países. Los test de inteligencia pretenden medir simplemente la
adaptación de un individuo a este entorno en particular y en general se usa un
modelo de persona de cierto nivel socioeconómico con ciertas posibilidades. Lo
cual los convierte simplemente en instrumentos de discriminación y de hecho se
han usado como tal por mucho tiempo. Es
tiempo de pensar en la validez de dichos instrumentos, puesto que en suma
parecen no medir nada más que la desigualdad. Lo que ahora se considera una
persona inteligente, en distinto tiempo o distinto lugar podría no serlo. La
ciencia cuando se la imparte con igualdad de oportunidades rinde los mismos
frutos, no podemos pensar en función de excepciones como Hawkings, puesto que
genios nacen en todo el planeta, solo que con distinto nivel de oportunidades.
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