miércoles, 25 de septiembre de 2013

El último ser humano

Fuego, humo y cenizas; los ojos arden y la piel duele, solo puedo ver humo gris, siento mis pasos  vacilantes entre escombros, hace mucha calor, demasiada.
Al fin llegó la primavera, aunque no haya mucho que celebrar, quizá después…, las conversaciones de paz serán en Tokio muy pronto, el mundo está ante su destino. ¿Cómo dejamos que esto pasara?,  ¿porque dejamos nuestro destino en políticos cuya profesión es básicamente mentir?  Ahora una vez más, estamos en sus manos.
Es primavera, ya nada es seguro en este mundo, luego que cruzáramos la línea roja, ¿cruzáramos?, lo digo como si todos fuésemos responsables, tal vez así sea, tal vez nuestra indiferencia nos hizo cómplices. Tal vez.
Es inaudito pensar que la humanidad, ellos… nosotros, nos hayamos atrevido a desatar de nuevo el poder del átomo, bestia apocalíptica que nació a fin de cuentas del incansable camino de la curiosidad humana por entenderse y entender a la naturaleza, viajero errante que busca a tientas su lugar, su hogar, su destino, su verdad; mas a cada paso te encuentras con la imagen de tu propia destrucción, pobre ser humano.
¿Es posible olvidar que tal vez, pronto, todo dejará de ser?, así como lo fue para millones de personas que una vez más conocieron el poder destructivo de que es capaz el ser humano. Millones muertos instantáneamente, millones más languidecen, y, justo antes de la destrucción final, un momento de cordura, de esos que a veces tocan a toda la humanidad, tal vez solo un sentido de supervivencia, la última esperanza: Las conversaciones de Paz en Tokio.
Como presintiendo lo inevitable, mi mente divaga, vuela hacia el lago, hacia Ashley. El recuerdo es tan intenso que siento que realmente la veo, que puedo tocarla, sentirla, sentir sus caricias…, Ashley. Seguramente no sufrió…, las últimas imágenes enviadas por satélite, muestran el misil cayendo, encegueciendo la cámara, seguramente no sufrió.
Recuerdo la rosa en su pelo, su sonrisa, danzando sobre la hierba. Quiero contener mis sentimientos, quiero recordarla pero no quiero que ese recuerdo me lastime, quiero por sobre todo no odiar, porque odio es precisamente lo que nos arrinconó a este sendero de locura, lo que tal vez nos lleve a nuestro fin. Ella no merece que la recuerde para odiar, en vez de eso, simplemente quiero tener en mi mente, para siempre su sonrisa, su inocente y cálida sonrisa, su espíritu libre, compasivo, generoso, sus ganas de vivir, sus ganas de que todo sea mejor para todos… su amor por la humanidad. Como no odiar a los que apagaron la luz de su vida, ¿Ashley como lo hago?
Eso es todo, las negociaciones de paz fracasaron, no puedo salir de este estado entre shock y ensoñación, mi mente quiere negarlo todo… ¿es este el fin, Ashley?
Tú me enseñaste a tener esperanza, siempre tuviste confianza y fe en un futuro mejor, con todas tus fuerzas te lanzaste a denunciar las injusticias, la destrucción de la naturaleza, la irracionalidad, tú me diste esperanzas. Ahora ya no estas, la esperanza se ha ido, no puedo evitar pensar que tal vez tu sola fe, tu sola existencia mantenía la cordura del mundo, es algo irracional lo sé, como algo que nunca te hubiese gustado escuchar, es que ya no se a que aferrarme, ya no entiendo nada, tú te fuiste y ahora el mundo se destruye, ¿es que acaso se me puedes reclamar tener tales ideas en momentos como este?
Ha salido una curiosa nota de prensa, de un alto oficial Ruso, esta dice así:
“Ciudadanos del mundo, el ser humano se ha mostrado incompetente de vivir en paz y armonía, llegando a este extremo donde no solo amenazamos nuestra existencia sino también la de todos los organismos vivos de este lastimado planeta. Es así que sin remordimientos y dado que el ser humano ha decidido destruirse, yo le ayudaré. No sabemos si somos el único planeta habitado, tal vez lo seamos y si es así entonces la destrucción del planeta significará también la destrucción de la vida!!!!. Por tanto y de manera irreversible, he aumentado a las coordenadas de ataque de los 35.000 misiles nucleares que posee la gloriosa nación Rusa las ciudades más importantes del mundo, así mismo ataques con armas biológicas y químicas a todas las demás ciudades y pueblos pequeños, los 20.000 drones que tenemos así mismo se dirigirán a todo archipiélago, desierto, oasis, altiplano y selvas buscando y eliminando todo ser humano que encuentren, dada su autonomía solar y con las flotas de los enemigos enfrentando a las nuestras y defendiendo sus propios países, no encontrarán oposición en eliminar a todos los seres humanos del mundo en poco tiempo, esto desde luego es para terminar con la especie más nociva que ha existido en el planeta y tal vez así lograr liberar a los demás seres vivos de esta plaga llamada humanidad, no me arrepiento de nada”
Hemos recibido la alerta, hay que evacuar la ciudad, pero creo que de nada sirve me encerraré en mi sótano, escuchando a Chopin, leyendo a Sagan, que esperaba tal como Ashley que la humanidad encontraría la luz.

Fuego, humo y cenizas; los ojos arden y la piel duele, solo puedo ver humo gris, siento mis pasos  vacilantes entre escombros, hace mucha calor, demasiada, mientras mi rostro se acerca al suelo solo puedo pensar en una cosa “Ashley”.

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