Fuego, humo y cenizas; los ojos arden y la piel duele, solo
puedo ver humo gris, siento mis pasos vacilantes
entre escombros, hace mucha calor, demasiada.
Al fin llegó la primavera, aunque no haya mucho que
celebrar, quizá después…, las conversaciones de paz serán en Tokio muy pronto,
el mundo está ante su destino. ¿Cómo dejamos que esto pasara?, ¿porque dejamos nuestro destino en políticos
cuya profesión es básicamente mentir? Ahora
una vez más, estamos en sus manos.
Es primavera, ya nada es seguro en este mundo, luego que
cruzáramos la línea roja, ¿cruzáramos?, lo digo como si todos fuésemos
responsables, tal vez así sea, tal vez nuestra indiferencia nos hizo cómplices.
Tal vez.
Es inaudito pensar que la humanidad, ellos… nosotros, nos hayamos
atrevido a desatar de nuevo el poder del átomo, bestia apocalíptica que nació a
fin de cuentas del incansable camino de la curiosidad humana por entenderse y
entender a la naturaleza, viajero errante que busca a tientas su lugar, su
hogar, su destino, su verdad; mas a cada paso te encuentras con la imagen de tu
propia destrucción, pobre ser humano.
¿Es posible olvidar que tal vez, pronto, todo dejará de ser?,
así como lo fue para millones de personas que una vez más conocieron el poder
destructivo de que es capaz el ser humano. Millones muertos instantáneamente,
millones más languidecen, y, justo antes de la destrucción final, un momento de
cordura, de esos que a veces tocan a toda la humanidad, tal vez solo un sentido
de supervivencia, la última esperanza: Las conversaciones de Paz en Tokio.
Como presintiendo lo inevitable, mi mente divaga, vuela
hacia el lago, hacia Ashley. El recuerdo es tan intenso que siento que realmente
la veo, que puedo tocarla, sentirla, sentir sus caricias…, Ashley. Seguramente
no sufrió…, las últimas imágenes enviadas por satélite, muestran el misil
cayendo, encegueciendo la cámara, seguramente no sufrió.
Recuerdo la rosa en su pelo, su sonrisa, danzando sobre la
hierba. Quiero contener mis sentimientos, quiero recordarla pero no quiero que
ese recuerdo me lastime, quiero por sobre todo no odiar, porque odio es
precisamente lo que nos arrinconó a este sendero de locura, lo que tal vez nos
lleve a nuestro fin. Ella no merece que la recuerde para odiar, en vez de eso,
simplemente quiero tener en mi mente, para siempre su sonrisa, su inocente y
cálida sonrisa, su espíritu libre, compasivo, generoso, sus ganas de vivir, sus
ganas de que todo sea mejor para todos… su amor por la humanidad. Como no odiar
a los que apagaron la luz de su vida, ¿Ashley como lo hago?
Eso es todo, las negociaciones de paz fracasaron, no puedo
salir de este estado entre shock y ensoñación, mi mente quiere negarlo todo…
¿es este el fin, Ashley?
Tú me enseñaste a tener esperanza, siempre tuviste confianza
y fe en un futuro mejor, con todas tus fuerzas te lanzaste a denunciar las
injusticias, la destrucción de la naturaleza, la irracionalidad, tú me diste
esperanzas. Ahora ya no estas, la esperanza se ha ido, no puedo evitar pensar
que tal vez tu sola fe, tu sola existencia mantenía la cordura del mundo, es
algo irracional lo sé, como algo que nunca te hubiese gustado escuchar, es que
ya no se a que aferrarme, ya no entiendo nada, tú te fuiste y ahora el mundo se
destruye, ¿es que acaso se me puedes reclamar tener tales ideas en momentos
como este?
Ha salido una curiosa nota de prensa, de un alto oficial
Ruso, esta dice así:
“Ciudadanos del mundo, el ser humano se ha mostrado
incompetente de vivir en paz y armonía, llegando a este extremo donde no solo
amenazamos nuestra existencia sino también la de todos los organismos vivos de
este lastimado planeta. Es así que sin remordimientos y dado que el ser humano
ha decidido destruirse, yo le ayudaré. No sabemos si somos el único planeta
habitado, tal vez lo seamos y si es así entonces la destrucción del planeta
significará también la destrucción de la vida!!!!. Por tanto y de manera
irreversible, he aumentado a las coordenadas de ataque de los 35.000 misiles
nucleares que posee la gloriosa nación Rusa las ciudades más importantes del
mundo, así mismo ataques con armas biológicas y químicas a todas las demás ciudades
y pueblos pequeños, los 20.000 drones que tenemos así mismo se dirigirán a todo
archipiélago, desierto, oasis, altiplano y selvas buscando y eliminando todo
ser humano que encuentren, dada su autonomía solar y con las flotas de los
enemigos enfrentando a las nuestras y defendiendo sus propios países, no
encontrarán oposición en eliminar a todos los seres humanos del mundo en poco
tiempo, esto desde luego es para terminar con la especie más nociva que ha existido
en el planeta y tal vez así lograr liberar a los demás seres vivos de esta
plaga llamada humanidad, no me arrepiento de nada”
Hemos recibido la alerta, hay que evacuar la ciudad, pero
creo que de nada sirve me encerraré en mi sótano, escuchando a Chopin, leyendo
a Sagan, que esperaba tal como Ashley que la humanidad encontraría la luz.
Fuego, humo y cenizas; los ojos arden y la piel duele, solo
puedo ver humo gris, siento mis pasos vacilantes
entre escombros, hace mucha calor, demasiada, mientras mi rostro se acerca al
suelo solo puedo pensar en una cosa “Ashley”.
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