Había olvidado, o más bien no había querido recordar el amarte tanto, no lo había necesitado o pensado en hacerlo de tal modo; fué todo esto además para mi una sorpresa. Tenía construidas en torno mío murallas para así poder resguardarme, resguardarme de tu cariño, ese que brilla más que el sol, ingenuidad mía, en mi existencia siempre transmutada ese cariño se convirtió en algo más. Hay cosas que dejé de entender entonces, porque amar es eso, dejar de entender para comenzar a sentir; muchas veces ese empezar a sentir es comenzar a sufrir y en ultima instancia vivir...
Así, te convertiste en alguien superior a mí, porque entre tus certezas, soy confusión; en tu voluntad un títere; en tu dulzura, un trozo de marfil; en tu entendimiento, ignorancia. El descubrir que no había dejado de amarte es a la vez dolor y alegría, resignación aceptada, dolor asumido; te amo y a pesar de saber que las consecuencias me encontrarán, lo haré por siempre, en un estasis congelado de mi yo temporal y a la vez eterno.
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