sábado, 18 de julio de 2015

El creador del universo.

La realidad, nuestro universo, nosotros mismos, somos el cuadro de un pintor: El azar. El azar ha ido pintando desde el mismo comienzo de esta realidad todo lo que existe; ha pintado en principio las nubes que formarían las galaxias, dentro de las cuales se fraguan las estrellas, las cuales al sacrificarse sucesivas veces dieron origen a los elementos que componen nuestros cuerpos. El azar ha formado durante millones de años la vida en la tierra, primero a partir de elementos inorgánicos, luego interviniendo en la interacción de los seres vivos, con su entorno y entre ellos mismos. El instinto de supervivencia, el amor el odio, la alegría y la tristeza son sentimientos que derivan del azar, aparecidos dentro de esta caprichosa manía de los genes de replicarse.

Ese vicio (que existe también por el azar) que tienen nuestros genes ha generado además la inteligencia, esta inteligencia que nos divide en dos con respecto a nuestras emociones y nuestros pensamientos lógicos o los que pretenden serlo. Somos al menos dos almas dentro de un cuerpo, al menos...

Aún así, no paramos de buscar un sentido mayor a todo ese caos cada vez más grande, algunos nos preguntamos si habrá algo más, mi dios es la posibilidad de elegir mi destino, y como humanidad, elegir también nuestro rumbo. Somos títeres del azar, arrastrados por circunstancias, pasiones y sentimientos, con menos albedrío del que presumimos tener. Puedo saber que las emociones y sentimientos son una ilusión, un truco de la evolución generada por el azar para la replicación de los adictos genes, el problema es estar dentro; me asusta pensar que los genes habrían podido preveer que la inteligencia se revelaría y generar así mecanismos que nublan la mente cuando estamos enamorados. Esto podría significar que antes existieron individuos mucho más inteligentes de lo que podríamos soñar, pero no fueron viables, porque el que no se deja engañar por el amor, no copia sus genes.

Estos trucos e ilusiones que la evolución ha generado esclava del azar, son justamente los que ahora parecen condenarnos a la destrucción por mano propia, como uno de los mecanismos es la obnubilación, posiblemente estemos ya condenados.  

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