Desde lo profundo, poco a poco, lentamente, cada vez más atrás y con mayor esfuerzo, vienen mis recuerdos. Su lentitud hace que se vayan quedando a la zaga , sin querer; no quiero dejarlos, me dejo que me dejen, como un muñeco sin voluntad, sin alternativas, con un deseo y fuerza de estrella fugaz como para cambiar el destino. De haber despertado en un sueño que a veces era una pesadilla, voy despertando de nuevo a él mismo, para darme cuenta de que era la realidad, que la realidad es siempre un sueño, y que el pasado también fue un sueño y una pesadilla, dormirse es en el fondo despertar a otra realidad, la cual se convertirá en un sueño cuando despertemos de ella.
No quiero dejar mis recuerdos, no quiero que me dejen, quiero aferrarme a ellos, esconderlos en una cajita de fósforos donde se protejan de la tormenta infinita del olvido; quiero recordar a cada instante los mismos recuerdos que me hicieron feliz, quiero darles la mano que me extienden a punto de caer en el abismo del olvido, pero no tengo fuerzas, no las tengo. Uno a uno van escapando de mis manos de arena. Los pienso tanto que ya no son ellos mismos y a fuerza de quererlos, los he destruido, los he cambiado al recordarlos con añoranza y tantas veces, ya no son ellos mismos; como nosotros somos nuestros recuerdos, ya no soy yo, me he despertado otro, de vivir en un pasado hermoso e imaginario construido por mí, aquel que si pudiese visitar me resultaría extraño, a vivir una realidad más extraña, menos mía, pero cada vez más mía.
Es cierto, cada vez soy menos yo, con cada recuerdo que me abandona o transformo en algo que no fue; pero a la vez soy más yo, porque al construir y deformar mis recuerdos con mis más anhelados deseos, estoy creando en el fondo algo muy mío, me estoy creando con mis más íntimos sueños y esperanzas; todo cambió y lo he dejado todo, pero en el fondo aquel pasado real que desconozco por completo se transforma de acuerdo a mis más grandes anhelos, es más yo, algo que ni siquiera me atreví a expresar, ahora me atrevo a soñar, a vivir, a cambiar mis recuerdos, a cambiarme a mi mismo de acuerdo a mis expectativas del pasado que también fue un futuro nunca cumplido pero anhelado. Si, esta no es una destrucción, es una creación y en el fondo el dolor es arte, el arte de vivir, el arte de atreverse, puedo soñar de nuevo porque el pasado es mio, controlo mi presente y ya estoy transformando mi futuro.
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